Personalmente nunca me planteé que amamantaría a dos hijos a la vez. Ni siquiera hace unos años me plantaba tener tres hijos.
Carlota y yo hemos disfrutado de una lactancia en la que todo han sido ventajas. Pero al quedarme embarazada de Diego no pensé que nos pudiera afectar en la lactancia. Había leído algo sobre lactancia en tándem, y sobre lactancia en el embarazo, pero no era un tema en el que me había informado en profundidad.
Así que a partir de la semana 18-20 empecé a notar que mis tetas no eran las mismas, y Carlota aunque mamaba igual ponía caras raras, y le preguntaba si había leche y ella decía que no.
Al principio fue raro, duro, triste. No salía nada de leche, puede que un poco de líquido muy transparente, pero no leche, no mi leche.
Lo consulté con mi amiga Gemma y con Inma Marcos, y bueno, me explicaron que a veces sucede, y que depende del niño o niña, puede que deje de mamar, o que siga mamando aunque no obtenga leche.
Carlota es muy de teta, mucho. Y yo sabía que no lo dejaría, aunque mamaba en pocas ocasiones, muchos días solo para dormir, y yo seguía haciendo lo mismo que antes, darle si pedía.
Al final del embarazo me dolía bastante, mis tetas estaban muy sensibles, y sentía pinchazos, pero no quería negarle a Carlota nuestros momentos, aunque para mí en alguna ocasión ya no eran tan agradables, pero intentaba también explicárselo y nuestra lactancia seguía su camino felizmente.
Carlota se durmió con mi teta hasta el último día, yo casi ya no podía girarme en la cama con mi enorme barriga, pero nuestra lactancia se mantenía.
Diego nació y felizmente se acercó a mi pecho del que se alimenta y se nutre de amor cada ratito :)
Hoy después de casi tres meses de lactancia en tándem puedo decir que fácil no ha sido.
He tenido momentos de nervios, de pensar que no puedo amamantar a los dos, y cuidar a Pedro también, que aunque no mame, me necesita.
Hay días buenos, días regulares, y días no tan buenos... Han habido noches buenas, y algunas de lloros y sentimientos de derrota, de no ser capaz.
Puedo decir que valorando en visión general mi lactancia en tándem está siendo positiva, aunque hay días en los que Carlota me pide cada 20 minutos y me cuesta mucho atenderla, aunque muchas veces le doy y a los 2 minutos ella misma se va a jugar... Sin embargo si intento distraerla es peor, pues no se calma y termina mucho más nerviosa o llorando y le termino dando igualmente, pero ya no son 2 minutos.
Creo que cada mujer lo gestionará como mejor pueda o sepa, yo no tenía ni idea, vamos, que los primeros días les decía a las comadronas que pesaran a Diego por que Carlota mamaba mucho más que él y eso me angustiaba. Pero Diego engorda por momentos jejeje, así que hay leche de sobras para los dos.
Luci me dijo: "Tienes leche para dos, y si tuvieras tres mamando tendrías leche para tres, y si tuvieras cuatro mamando también tendrías leche para los cuatro".
Una vez más también tengo que decir que la lactancia sin el apoyo de mi marido no sería posible, de mi marido y de Pedro, pues él también comprende que sus hermanos se pasen el día encima mío. Pero he comprobado que se puede estudiar con Pedro, mientras ellos maman cada uno en una teta!!
Criar a mis hijos me está enseñando cosas nuevas cada día, y me encuentro con situaciones que nunca había vivido, como la lactancia en tándem, no fue una decisión mía, pues no me lo he propuesto. Ha surgido así, Carlota está feliz, Diego come genial, y yo soy feliz.
Debo decir que no sé si será casualidad, pero Carlota desde que nació Diego ha engordado medio kilo.
Lo importante es disfrutar de ellos, disfrutar de la lactancia, nuestro cuerpo es maravilloso.
Laura JC
Tu olor, es algo que nunca podré olvidar. Estabas tan calentito, tan suave, olías tan bien, es un olor que jamás había sentido. Y no podré olvidarlo mientras viva.
Hoy hace 2 meses de tu nacimiento, de aquella maravillosa madrugada en la que decidiste unirte a nosotros, en la que decidiste tú solo, dejar de ser uno para ser dos, empezar tu camino a nuestro lado, pero ya no en mi interior.
Nos has colmado de felicidad Diego, pues aunque éramos muy felices ahora puedo decir que nos faltabas tú. Para ser una gran familia, completa, contigo.
Por todo lo que tu embarazo y parto nos ha aportado, por toda las mujeres maravillosas que gracias a ti he conocido, y que sigo en contacto con ellas. Por lo fuerte que me has hecho, y por el amor que nos has traído, tanto a tus hermanos que te adoran como a papa y a mi.
Mucha gente puede creer que al ser el tercer hijo es más fácil, si es cierto que una tiene experiencia, pero os puedo asegurar que Diego me ha demostrado que nunca sabemos todo, que da igual los hijos que tengas, cada hijo te enseña algo nuevo. Cada hijo te hace crecer y te demuestra que él es distinto y único, y que lo que funciona con sus hermanos quizás con él no...
Diego es único, y me sorprende cada día. Al igual que Pedro y Carlota, que lo cuidan con locura y me enseñan y recuerdan tantas cosas, cuando estoy al borde del abismo, cuando creo que no puedo más, ahí están mis hijos enseñándome que todo es mucho más sencillo, que todo se puede hacer en su debido momento, y que este momento es para y por ellos.
Diego, felicidades por tu segundo mes, felicidades y gracias por ser tan especial, por decidirlo todo, por elegirme a mi, por elegir a papa.
Te queremos desde aquél bonito 7 de febrero y te querremos siempre bebé.
Laura JC
Cumplía la semana 40 y decidí escribir unas palabras para Diego en este mismo blog. Esas palabras eran sin yo saberlo mi despedida al embarazo, nuestras últimas horas siendo una persona.
Fue un día estupendo, Inma me visitó, charlamos, y yo hice planes para el viernes con mi amiga Azu, desayunaríamos y también vendría otra amiga, Ali, que tenía fiesta a la cafetería de nuestra amiga Sonia.
Por la tarde fui a buscar a Pedro al cole, llevé a Carlota al parque, una tarde muy normal sin sentarme ni un segundo disfrutando de mis niños pues hacía muy buen tiempo.
Llevamos al Pedro a inglés caminando también, y compramos naranjas pues me quedaban pocas, y aguacates para el viernes noche hacer guacamole...
Carlota se durmió a las 19:30 mientras íbamos a la frutería, pidió subir al carro y se durmió al instante (algo que no sucede nunca).
Joan Carles y yo, decidimos dejarla dormir, y hablamos de lo movida que sería esa noche con ella (no teníamos ni idea de lo que nos esperaba).
Llegamos a casa, Carlota siguió en su cama durmiendo, llegó Pedro de inglés, y cenamos pronto. Pedro se durmió pronto, sobre las 21:30 y nosotros a las 23:00 estábamos cansados, comimos unas chuches que compré en mi amiga Sonia, y Diego se empezó a mover mucho, nos reímos diciendo: "A este bebé le gustan mucho las chuches como a Carlota".
Nos fuimos a dormir a las 23:10, cosa rarísima también... la casa era calma, paz, me dormí feliz y rápido... descansé mucho... esa fue mi sensación cuando a las 00:30 me desperté para hacer pis, algo muy normal. Pensaba que llevaba tres horas o más durmiendo.
Voy al lavabo y ups... un poco de líquido en mis braguitas, pensé: "será pis?", lo olí, no... no es pis. Pero era muy poco, y dije: "He fisurado la bolsa como Anahi? y como mi amiga Azu, no me queda nada... voy a dormir"
Me cambié mis braguitas y me puse una compresa preciosa de bambú de color lila, mi preferido.
Tengo contracciones, pero como las de cada noche, dolor de regla, pero me permiten estar tumbada, y en mi mente recuerdo haber leído en tantos relatos que las comadronas siempre recomiendan descansar, y yo hice eso, dormir.
Pero a la 1:15 tenía mucho pis otra vez y me volví a levantar, y fui al baño y al bajar las braguitas y sentarme un torrente de agua cálida, de olor a vida caía entre mis piernas, me llenaba de alegría, y me paré a esperar el dolor... pero no sentí dolor. Al limpiarme vi tapón mucoso, qué felicidad!!!
Con Pedro y Carlota nunca vi tapón mucoso y nunca rompí la bolsa, siempre nos la rompieron, robándome este bonito momento.
Entonces fui a la habitación y desperté a JC, fuimos al comedor y Carlota también se despertó, pero como llevaba tanto rato durmiendo estaba feliz, y quería desayunar "letie con siriales" y nos hizo reír.
Le dije a JC que me iba a duchar, y que controlara las contracciones, que eran seguidas pero no muy dolorosas, y me dijo que llamara a Inma y Luci, le dije que no, que aún teníamos tiempo y que las dejara descansar (qué sabía yo).
Por suerte mi marido que es un cielo, insistió en que llamara, y le hice caso. Llamé a Inma a las 1:30 y hablamos 5 minutos tan plácidamente, tan feliz. Me dijo que me duchara, que eran seguidas y cortas y que si podía hablar por teléfono mientras me daban es que estaba empezando, y que en un ratito volvíamos a hablar. También me dijo: "Si me necesitas voy ya" y le dije que no hacía falta, estaba bien, y me iba a duchar, la llamaría en un rato.
Me meto en la ducha, feliz, contenta, JC y Carlota leen un cuento, todo es paz, Pedro duerme, y le hablo a Diego mientras cae el agua templada por mi barrigota por última vez.
Cierro la ducha y algo me sucede, unas ganas enormes de empujar, unas ganas que no son mías, son de otra Laura, son de mis antepasadas, o de otras mujeres... no reconozco ese dolor, esa fuerza. No soy yo. Llamo a JC, y le digo que me saque de la ducha, creo que él también se da cuenta de que no soy yo.
Me saca, y a partir de aquí mis recuerdos son muy vagos, son un sueño, son perfectos, pero yo ya no estoy, ya no estoy en mi casa, viajo a no se donde, lo llaman planeta parto, yo me fui. Pero volvía, volví para hablar con mis hijos. Volví para gritarle a JC que me llevara al hospital, sí... me rendí.
Esa fuerza me superó, me desbordó y me llenó de miedo, ese miedo no se puede trabajar durante el embarazo pues no puedes tener miedo a algo que nunca has sentido.
JC llamó a Inma serían las 2:00, le dice que estoy teniendo contracciones muy fuertes y que le pido que me lleve a un hospital. También que al salir de la ducha sangré un poco, eran aguas con tapón mucoso, yo no me asusté, JC se lo comentó y Inma lo confirmó. Inma le dice que me llene la bañera de agua y me meta. Lo hizo, pero no soporté dentro, no pude sentarme, no había sitio para mi allí. Agua no!! Ahora no!!. Me sacó.
Solo recuerdo que aunque Inma tardó 25 escasos minutos en llegar (vivo a 40 km de ella) a mi se me hizo eterno. JC se encargó de los niños, de los perros y de llamar a mis padres para que se llevarán a Pedro y Carlota, que de momento se fueron con la vecina.
Me despedí de ellos, solo recuerdo que le pedí a Pedro que cuidara de su hermana, que era lo que mamá necesitaba, si él cuidaba de Carlota todo sería perfecto.
Mi hijo dándome la mano y con sus ojos en lágrimas me miró y me dijo que así lo haría. Su mirada no podrá olvidarla jamás, sus ojos, su ilusión y el no entender del todo bien que sucedía, eran las 2 de la mañana y aún estaba medio dormido.
No sé como fui a mi cama, supongo me llevó JC, me puse a cuatro patas, no lo ensayé, nadie me lo dije, no era yo. Era algo dentro de mi, era Diego diciéndome lo que tenía que hacer. Recuerdo que me dije a mi misma: "Inma ya llega, Inma ya llega, te llevará al hospital"
Mi marido fingió que me llevaría para calmarme, y solo quería que llegara Inma, pero él sabía que no iríamos a ningún hospital. Me hablaba, me ayudaba pero yo estaba muy lejos... estaba con Diego, no podía llegar a mi marido, y decidí no hacerlo. Pero lo sentí todo el rato ahí.
Llegó Inma, yo no la oigo, yo no lo sé. Solo la noto, y con ella la paz, solo tocarme, abrazarme, la paz entra en mi cuerpo. Con Inma llegan mis padres, se llevan a los niños, ahora ya estoy más tranquila también, sé que mis hijos están con la Nana y el Abu.
Recuerdo que le muestro mi miedo, le digo que no puedo, que yo no soy tan fuerte como las chicas de la lista, que me duele mucho (no es dolor, no se expresarlo en ese momento), que nunca dilataré, etc etc...
No se lo que me dice, pero me calma. Dice JC que todo cambió. Yo gritaba o gemía pero no como antes, yo acompañaba la fuerza, fue diferente... fue maravilloso.
No sé la hora, sé que Inma me propone sentarme en la silla de partos, como Bea, pensé (a momentos mi mente volvía a vosotras, volvía a mujeres y sus partos, volvía a mi amiga Azu, a Anahí, a Bea y su video...) Me siento, o me sienta... y que bien, pero mi silla se mueve... vuela, se levanta, es una silla mágica!!! No se si lo oí o lo soñé, decir a Inma que la silla la hizo su padre.
Llega Luci, no se la hora que es. Amor. Luci me trae tanto amor, tanto. No se puede describir. Ahora sí. La calma y la fuerza de JC, la fuerza de Diego y su amor, la paz de Inma y el amor de Luci. Ahora era el momento.
Seguían las contracciones, yo abrazada a Inma, pero cambian y abrazo a Luci, no la solté. JC me dijo si quería que me abrazara él, y me hizo volver, no quería volver y dije que NO. Lo siento mi vida, tenía que ser Luci y lo comprendiste sin separarte de mi, dándomelo todo tú también, y dándoselo todo a nuestro hijo.
Las palabras de Luci. No las puedo reproducir, son mías, para siempre. Hizo el camino conmigo, lo hizo, me hizo visualizar a mi bebé, sentirlo, lo sentía.
Y aún así hubo un momento en el que seguía pensando que no estaba ni dilatada (el daño de las cesáreas aparece). Oí algo de que le veían el pelo. No las creí. (qué pelo si me quedaran horas de dolor, eso pensé).
El miedo es poderoso, y hay que dejar de mentir sobre el parto a las mujeres.
Luci me seguía hablando, me guiaba, me hacía descansar entre contracción y contracción para coger fuerza, lo hacía, me iba, descansaba ese justo tiempo que nuestro cuerpo sabio de mujer nos proporciona para coger aliento, para sentir a tu bebé y seguir con fuerza el camino hacía él.
Contracciones poderosas, no es dolor, es algo animal, soy mamífera, ahora lo sé y lo siento. Noto presión, pero nada malo, me asusta un poco, ellas me dicen que no tenga miedo. Noto un calor, me quema, sí el aro de fuego, que para mi fue un gustito con quemor, pero no es un aro, es una estrella, es una nube, es amor... no es un aro.
Las oigo, están felices, JC también, me dicen que ya, que empuje, Inma creo que me sube un pie o pierna un poco, me ayuda a tener más fuerza... empujo, desde lo más hondo, desde algún lugar donde nunca había estado, desde donde nunca me dejaron ir robándome mis dos partos de mis dos hijos mayores. Desde allí, por mi, por que lo merecía, por el camino recorrido. Por lo que me han enseñado Pedro y Carlota, por el apoyo incondicional de JC, empujé y Inma te cogió, y te puso sobre mi. Todo es muy rápido, no me lo creo, no puede ser, es mi hijo. Le digo a Inma que no puedo, que no puedo... no sé lo que digo... solo lo huelo, es suave, está calentito... es mío. Ese olor, su olor, aún hoy siete días después le queda un poquito de olor, como dice papi "olor a placentita".
Diego nacía en un espacio pequeño entre mi cama de matrimonio y el armario, rodeado de las mejores profesionales para parir en casa. Con su padre y su madre, como debe ser, con su madre libre, que lo pudo coger, lo pude tocar... por primera vez... Parí sin estar atada, nadie me rajó, nadie me dijo nada... parí sin presión, sin miedo, sin tiempos, sin agujas, sin dolor.
Sí, parí sin dolor. Pues no se puede llamar dolor.
Eran las 3:41 del 15 de noviembre, un parto que se iniciaba a las 00:30. Rápido, fugaz, intenso y maravilloso. Un parto perfecto, para mí, el mejor parto que jamás he soñado. Miro a Diego enamorada, y solo puedo pensar en Pedro y Carlota, en lo que nos quitaron, en el daño ocasionado, en que no hay derecho. Pienso también, que Diego ha nacido de la mejor forma gracias a sus hermanos que me llevaron hasta aquí.
Diego pesó 3,600 kg, 51 cm y 36,5 de perímetro craneal.
Los momentos siguientes son maravillosos también, mi casa es alegría, es luz, se hace de día para nosotros, para el mundo siguen siendo las 4 de la madrugada, en mi habitación hay sol, está mi hijo, está su padre. Son momentos mágicos, en los que Inma y Luci "desaparecen" no hay nada, todo está limpio, ningún ruido, ninguna molestia, todo es paz y amor.
Bebí mi batido de frutas y placenta, y me supo tan bien que me habría bebido tres vasos :)
Tengo que agradecer mi aprendizaje a muchas personas. En mi informe de mi primera visita a Néixer a Casa pone: "Dilatación en casa".
Tengo que decir que saliendo de esa primera visita mi marido al que amo con toda mi alma, me dijo: "Parirás en casa, si lo hacemos lo hacemos bien, y con Inma irá más que bien".
Gracias cariño, el primero, por apoyarme más que nadie, por entenderme, por quererme tanto y por darlo todo por mi y por tus hijos. Por ser tan padre, por compartirlo siempre todo conmigo y con ellos, por la familia que hemos formado, y lo que nos queda por vivir. Te querré siempre, pase lo que pase.
Gracias a Pedro y Carlota, mi motor. Ellos desde el primer día han confiado en mí, y han amado a su hermano incondicionalmente. Os adoro hijos.
Gracias a mi hermano Carlos, y mi cuñada Aina, siempre ahí, siempre. Nos apoyaron, nos entendieron, nos respetaron y son los mejores Tiet y Tieta del mundo mundial. Os quiero mucho. Y vuestros 3 sobrinos también.
Gracias a mis padres, que llegaron volando, que ayudaron a Inma, que se encontraron como yo que aquello era demasiado rápido, y reaccionaron tan bien como siempre. Que cuidaron mejor que nadie a mis hijos. Os quiero.
Gracias Gemma Guillamón por presentarme a mi misma, por mostrarme el camino de una menstruación consciente, por llevarme hasta Erika Irusta.
Gracias Erika por tu taller, me cambió por completo, y gracias por darme el contacto de Anahí, por hablarle de mi.
Gracias Anahí, por tu ejemplo de lucha y fuerza, por tu relato que leí miles de veces, por tus palabras siempre de apoyo, por tus whatsapps de fuerza. Mi espinita me queda de no tener tiempo de pedirte mi vela, sé que la tenías preparada para mi.
Gracias Bea por tus mails, por tu video maravilloso de tu PVD2C de tu hijo Pau, por tu relato que también sé de memoria. Por tus ánimos siempre, gracias.
Gracias Azu por estar ahí, por compartir embarazo, por ser tan valiente y enseñarme tanto, te admiro amiga, pues tu PVDC también es un éxito grande, y te lo merecías.
Gracias Sonia por tus desayunos, por escucharme siempre y por tu apoyo en todo momento sin juzgar.
Gracias Bea y Axel, siempre a mi lado. Los dos. Siempre. Os quiero, no hace falta decir más.
Gracias Vane y Jenny, siempre me habéis apoyado, siempre me habéis animado, y sé que vuestro apoyo también ha sido fundamental.
Gracias a todas las mujeres de la lista de Apoyocesareas, me han acompañado desde sus casas, no nos conocemos personalmente, pero eso no importa. Cada noche leía vuestros mails, intenté contestar siempre y lo seguiré haciendo. Vuestras historias me han ayudado a ser más fuerte, a no cometer los mismos errores que con mis cesáreas. GRACIAS CHICAS. A todas, que sois muchas. Os llevaré siempre en mi corazón, y sé que sin vosotras no habría sido posible. Me sabe mal no haber tenido tiempo de pedir mis velitas, pues sé que las teníais para mí y para Diego. Os abrazo fuerte.
Gracias a Néixer a Casa, Roser, Raquel, Inma, Luci, Laia y Santi. No tengo palabras. Sois grandes, sois las mejores, profesionales en cada detalle, amigas siempre, mujeres sabias. Estaré en deuda con vosotras mientras viva. El dinero es papel, y vuestro trabajo no se paga con papel, es imposible. Da igual el precio, lo material no puede compensar jamás lo que me llevo de vosotras.
GRACIAS DIEGO, POR ENSEÑAR A MAMA LO QUE ES PARIR.
Laura Jaime Conejo
Tras dos cesáreas nadie apostaba por mi, ni por mi cuerpo, para parir vaginalmente a mi tercer hijo. Néixer a Casa sí.
Llegar hasta Inma Marcos ha sido un camino maravilloso, un camino de mujeres maravillosas que me han apoyado, que me han guiado y que siempre han estado ahí. Gracias Gemma, Anahi, Beatriz, y todas las maravillosas mujeres de la lista de Apoyocesáreas.
El primer día que hablé con Inma por teléfono empecé a confiar en mi, vi una esperanza, pequeña pero la vi.
En mi primera visita junto a mi marido y Carlota a Néixer a Casa, entré, mire los ojos de Inma, preciosos, y supe que tenía que ser con ella. De hecho en la visita de la semana 39 en mi casa con Luci, Inma estaba de viaje ese jueves, se lo comenté. Que el primer día que la vi supe que tenía que ser ella, por eso Diego esperaría a que Inma volviese de Canarias, y así fue.
En el primer encuentro de parejas, yo estaba de 16 semanas, supe que junto a Inma tenía que estar Luci.
Inma me cuativó, pero de Luci me enamoré.
No podré jamás pagar lo que ellas me han dado, no podré nunca olvidarlas, ellas formarán siempre parte de nuestras vidas, y Diego siempre será de ellas también.
Tengo mi corazón lleno de sentimientos hacia ellas, son tantos y tan intensos que me cuesta hacerlos palabras.
Antes de escribir mi parto tenía que escribirles a ellas. Sin ellas mi hijo no habría nacido de forma natural, no lo hubiera parido.
En la semana 39 Luci me preguntó que miedos tenía, y le dije: miedo a que no lleguéis, o a estar sin vosotras mucho rato y perder el control.
Y así fue, no es que no llegaran, volaron, pero hasta que no tuve a Inma a mi lado no estuve tranquila, pues mis contracciones pasaron de leves a muy fuertes y seguidamente a empujar. Eso me desbordó, y me asusté.
Pero llegó Inma súper rápido y me habló, me abrazó, me dio poder, me dio confianza, me guió, no se puede explicar con palabras lo que me dio, la calma, la paz, el recibir cada contracción con ella a mi lado, dándolo todo por mi y por Diego.
Cuando llegó Luci aunque no me enteré muy bien, sé que me alegré. Deje de abrazar a Inma, la pobre no la dejé ni respirar y pasé a abrazar a Luci.
Sus palabras, su voz, no las olvidaré jamás, dulce, suave, única. Me guió, me dio aliento, me dio fuerza, me dijo que mi cuerpo nunca me haría daño, que me dejara llevar, me hablaba de Diego, estuvo ahí de una manera tan perfecta, tan entregada, me entendía tanto, conocía mi dolor y mis sensaciones, las describía, y eso me calmaba, me ayudaba a seguir con fuerza. Me lo dio todo, y eso nunca lo olvidaré.
Hay personas a las que jamás se olvidan, a las que quieres y querrás siempre, esto me ocurre con ellas.
Inma, Luci, formáis parte de mi vida de nuestras vidas, siempre seréis parte de nuestra familia, Diego no pudo tener un nacimiento más perfecto, sería imposible. Parir era un sueño para mi, era un reto como madre y como mujer. Parir con vosotras es un honor, que mi hijo llegara a este mundo a mis brazos de los brazos de Inma Marcos es un privilegio.
Nunca me cansaré de daros las gracias, vuestro trabajo no se puede pagar con dinero, es imposible, no hay dinero suficiente en este mundo para pagar lo que me habéis dado a mi, lo que me habéis enseñado, el amor que me llevo dentro de mi parto, de vuestro parto. Gracias.
Diego nacía en un PVD2C de forma natural el 15 de noviembre a las 3:41 en casa, rodeado de todo el amor de su papá, mío y de sus/mis/nuestras Lucía Alcaraz e Inma Marcos.
Quiero agradecer también al resto de comadronas y equipo de Néixer a Casa, siempre confiaron en mi, siempre me ayudaron y escucharon. Hacéis un trabajo increíble, Roser, Raquel, Laia y Santi que con sus mails siempre me apoyó, gracias de corazón.
Laura JC
Hola Bebé Diego,
el otro día leí en el blog de una mamá una carta muy bonita a su bebé, mientras éste aún estaba unido a ella. Y pensé en escribirte.
Hoy cumplimos 40 semanas de embarazo, y estás muy feliz dentro de mami.
Tu hermano Pedro nación en la semana 40 más 1 día, y tu hermana Carlota en la 39 y 3 días, por este motivo yo me había imaginado que contigo no llegaría a la semana 40, pero todo esto sin ninguna base científica hijo.
Por lo que quiero decirte que estos momentos son únicos, que nunca más los volveremos a vivir, y que los estoy disfrutando al máximo que puedo, te hablo, te canto, y te contamos cuentos, tus hermanos están siempre acariciándote y diciéndote cositas pues están deseando verte y tocarte!!
Hijo tómate tu tiempo, estamos preparando con mucha ilusión tu nacimiento para que sea muy respetado y rodeado de mucho amor. Papi, tus hermanos y yo queremos lo mejor para ti, y poder disfrutar mucho de tu llegada a la familia.
Te mueves mucho y te siento feliz, yo también lo estoy, mucho. Te quiero hijo, y tu llegada nos va a colmar de felicidad a todos. Lo bueno se hace esperar, y tú desde el primer día estás rodeado de cosas buenas, nos has aportado muchísimo durante estas 40 semanas, hemos aprendido mucho y lo seguimos haciendo, y lo haremos en tu parto, que espero sea maravilloso.
Te quiere tu mamá, Laura.
Foto del Domingo 10 de noviembre, 39 semanas y 3 días, paseando junto a tus hermanos y papi que hizo la foto.