Llevo meses leyendo, re-leyendo, historias, relatos sobre partos traumáticos, sobre cesáreas innecesarias, en definitiva leyendo a mujeres.
Me asombro cada día que me informo más, me tengo que parar a respirar, pues los recuerdos de mis propias experiencias también están ahí, los leo, me leo en los relatos de ellas.
Es difícil encontrar un relato maravilloso, donde la mujer explique lo bien que fue atendida (que sí los hay, pero no son la mayoría). O los que hay son de partos en casa. Aquí hoy, hablamos de partos hospitalarios.
Es complicado encontrar empatía entre el personal que ese día te "toca", y nunca mejor dicho, pues he leído barbaridades de hasta 10 tactos vaginales en pocas horas y de diferentes personas.
Frases que me han marcado, que resuenan en mi interior, que leo, que escucho, algunas de ellas que yo misma he vivido en mis dos cesáreas:
- Allí entraba mucha gente, ni se presentaban, y todos metían la mano.
- No quería epidural y su respuesta fue: Veremos lo que tardas en pedirla valiente!
- Mientras me hacían la cesárea ellos hablaban del tiempo, de la comida, del fin de semana o de sus vacaciones, como si yo no estuviera allí, como si no fuese mi hijo el que estaba a punto de nacer...
- Entró en la habitación con un palo muy largo, y sin previo aviso me dijo que abriera las piernas, y me rompió la bolsa, esto lo supe al sentir algo cálido por mis piernas tumbada en la cama.
- No me dejaron levantar de la cama.
- No me dejaron beber agua.
- No pude ir al baño.
- Me dijeron: ¿qué te pensabas que era parir eh?
- Me dijeron que tenía que ser cesárea para salvar la vida de mi bebé.
- Me dijeron que no estaba colaborando nada, y que terminaría en cesárea por mi culpa
- Este bebé es muy grande, jamás lo podrás parir.
- Tú misma, es la vida de tu hijo la que está en juego.
- ¿Vas a saber más que yo sobre partos?
Y un largo etc, de relatos que he leído durante mi tercer embarazo, de libros, de historias personales, de blogs de maternidad, y un sinfín de vivencias, experiencias traumáticas de grandes mujeres.
Que sufrieron/sufrimos el nacimiento de nuestros hijos.
Maltrato físico y emocional. Silencio, tras una cicatriz que no se curará.
Separaciones, siempre, alejando a la mamá del bebé. Horas que no pasan, sin tu hijo, sin haber parido, sola... una soledad que nunca olvidarás.
Maltrato, sí, físico y emocional a las mujeres. Una forma más de violencia sobre las mujeres. Ejercida tanto por hombres como por mujeres.
Pero proyectada solo en mujeres, las que parimos, nosotras, vosotras, ellas.
Evidentemente no podemos generalizar, y no todos los profesionales del sector sanitario que atienden partos maltratan. Faltaría más.
Los/las hay de muy buenos, profesionales que no dejan de formarse, profesionales que con gran vocación aman lo que hacen, y que hacen con su trabajo que el momento del nacimiento sea maravilloso.
Hoy este post está dedicado a todas ellas, a mi también, a todas las mujeres que hemos sufrido alguna vez en nuestra vida, o dos veces, o incluso tres, este tipo de violencia.
Hoy este post es para vosotras, compañeras de viaje y camino. Por nuestras lágrimas derramadas incluso años después, por las palabras que tuvimos que soportar, por las malas caras, los gestos, por la incomprensión. Por la soledad, por la separación.
Porque hay que ser realista y sacar a la luz este tipo de violencia que hemos sufrido, para que no lo sufran nuestras hijas. Para que puedan parir en movimiento, para que puedan parir bailando, para que no corten el cordón hasta que deje de latir, para que puedan alumbrar sus placentas felices con sus bebés en el pecho. Para que puedan parir junto a sus parejas, para que no las separen de sus bebés. Para que vivan su parto sin miedo, para que no se sientan pequeñas, invisibles el día en el que parirán a su/sus hijo/s.
Nuestras voces deben oírse, por los futuros bebés, por lo que nos robaron, por
el trato recibido. Esto debe terminar. STOP a la violencia obstétrica, STOP a la violencia machista. Pues la violencia obstétrica también es machista.
Con todo mi amor para todas vosotras, sois muchas, sois yo, no puedo poner vuestros nombres pero sabéis quienes sois, y espero que cada vez seamos menos, hasta que no quede ninguna mujer, hasta que no seamos ninguna, hasta que este tipo de violencia muera para siempre.
Laura JC
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lunes, 24 de marzo de 2014
jueves, 14 de noviembre de 2013
SEMANA 40 DE DIEGO
Hola Bebé Diego,
el otro día leí en el blog de una mamá una carta muy bonita a su bebé, mientras éste aún estaba unido a ella. Y pensé en escribirte.
Hoy cumplimos 40 semanas de embarazo, y estás muy feliz dentro de mami.
Tu hermano Pedro nación en la semana 40 más 1 día, y tu hermana Carlota en la 39 y 3 días, por este motivo yo me había imaginado que contigo no llegaría a la semana 40, pero todo esto sin ninguna base científica hijo.
Por lo que quiero decirte que estos momentos son únicos, que nunca más los volveremos a vivir, y que los estoy disfrutando al máximo que puedo, te hablo, te canto, y te contamos cuentos, tus hermanos están siempre acariciándote y diciéndote cositas pues están deseando verte y tocarte!!
Hijo tómate tu tiempo, estamos preparando con mucha ilusión tu nacimiento para que sea muy respetado y rodeado de mucho amor. Papi, tus hermanos y yo queremos lo mejor para ti, y poder disfrutar mucho de tu llegada a la familia.
Te mueves mucho y te siento feliz, yo también lo estoy, mucho. Te quiero hijo, y tu llegada nos va a colmar de felicidad a todos. Lo bueno se hace esperar, y tú desde el primer día estás rodeado de cosas buenas, nos has aportado muchísimo durante estas 40 semanas, hemos aprendido mucho y lo seguimos haciendo, y lo haremos en tu parto, que espero sea maravilloso.
Te quiere tu mamá, Laura.
Foto del Domingo 10 de noviembre, 39 semanas y 3 días, paseando junto a tus hermanos y papi que hizo la foto.
el otro día leí en el blog de una mamá una carta muy bonita a su bebé, mientras éste aún estaba unido a ella. Y pensé en escribirte.
Hoy cumplimos 40 semanas de embarazo, y estás muy feliz dentro de mami.
Tu hermano Pedro nación en la semana 40 más 1 día, y tu hermana Carlota en la 39 y 3 días, por este motivo yo me había imaginado que contigo no llegaría a la semana 40, pero todo esto sin ninguna base científica hijo.
Por lo que quiero decirte que estos momentos son únicos, que nunca más los volveremos a vivir, y que los estoy disfrutando al máximo que puedo, te hablo, te canto, y te contamos cuentos, tus hermanos están siempre acariciándote y diciéndote cositas pues están deseando verte y tocarte!!
Hijo tómate tu tiempo, estamos preparando con mucha ilusión tu nacimiento para que sea muy respetado y rodeado de mucho amor. Papi, tus hermanos y yo queremos lo mejor para ti, y poder disfrutar mucho de tu llegada a la familia.
Te mueves mucho y te siento feliz, yo también lo estoy, mucho. Te quiero hijo, y tu llegada nos va a colmar de felicidad a todos. Lo bueno se hace esperar, y tú desde el primer día estás rodeado de cosas buenas, nos has aportado muchísimo durante estas 40 semanas, hemos aprendido mucho y lo seguimos haciendo, y lo haremos en tu parto, que espero sea maravilloso.
Te quiere tu mamá, Laura.
Foto del Domingo 10 de noviembre, 39 semanas y 3 días, paseando junto a tus hermanos y papi que hizo la foto.
lunes, 9 de septiembre de 2013
BEBÉ DIEGO
Estamos casi en la semana 31 de embarazo, y Diego crece por momentos... o eso me parece.
Mi barriga empieza a pesar, y aunque nadie tenga calor yo tengo y mucha!
Este embarazo está pasando más rápido que mis anteriores, y me encuentro fenomenal, pero a veces creo que no le presto mucha atención al bebé, pues no es que me sobre mucho tiempo.
Pero Diego quiero decirte que te amo con todas mis fuerzas, y que estoy aprendiendo mucho igual que papá, para darte el nacimiento que te mereces, rodeado de amor y de nosotros. Estoy luchando con todas mis fuerzas para conseguir que no me separen de ti, y que no tengas que esperar como tus hermanos más de 5 horas para poder abrazar a tu mamá y a tu papá.
También quiero decirte que todo este proceso no lo hubiera podido hacer sin Pedro ni Carlota, y que gracias a ellos podré mejorar muchas cosas, y al menos saber que hicimos siempre lo correcto para intentar que nazcas de la forma más natural posible.
Tus hermanos te adoran, ya lo sabes, pues están todo el día dándote besos y abrazos y caricias, sé que los notas, pues te pones muy feliz. Y mamá y papá están muy ilusionados con tu llegada, que cada día queda menos para poder acariciarte.
Así que Diego, esperamos con amor tu llegada, y estas últimas semanas que nos quedan siendo solo uno te prometo darte todo mi amor, para que sepas guiar a mamá el día de tu nacimiento, para que me des fuerzas y ánimo para poder conseguir ese sueño, y para que también guíes a papá, pues sin él no podremos conseguirlo, ya lo sabes tú también.
Cuando Carlota estaba dentro de mami, como ahora estás tú, mamá preguntaba a su buena amiga Mónica, si se podría querer tanto a otro hijo, como yo quería a Pedro. Ella me dijo que SÍ, que el amor de una mamá es infinito.
Ahora, no puedo preguntarle a ella... pues solo tiene 2 hijos, pero no me hace falta preguntar a nadie para saber que SÍ, que como bien ella me dijo el amor que tengo dentro de mi para vosotros tres es infinito. Y que te quiero con locura, igual que a tus hermanos desde antes de nacer.
Laura JC
Mi barriga empieza a pesar, y aunque nadie tenga calor yo tengo y mucha!
Este embarazo está pasando más rápido que mis anteriores, y me encuentro fenomenal, pero a veces creo que no le presto mucha atención al bebé, pues no es que me sobre mucho tiempo.
Pero Diego quiero decirte que te amo con todas mis fuerzas, y que estoy aprendiendo mucho igual que papá, para darte el nacimiento que te mereces, rodeado de amor y de nosotros. Estoy luchando con todas mis fuerzas para conseguir que no me separen de ti, y que no tengas que esperar como tus hermanos más de 5 horas para poder abrazar a tu mamá y a tu papá.
También quiero decirte que todo este proceso no lo hubiera podido hacer sin Pedro ni Carlota, y que gracias a ellos podré mejorar muchas cosas, y al menos saber que hicimos siempre lo correcto para intentar que nazcas de la forma más natural posible.
Tus hermanos te adoran, ya lo sabes, pues están todo el día dándote besos y abrazos y caricias, sé que los notas, pues te pones muy feliz. Y mamá y papá están muy ilusionados con tu llegada, que cada día queda menos para poder acariciarte.
Así que Diego, esperamos con amor tu llegada, y estas últimas semanas que nos quedan siendo solo uno te prometo darte todo mi amor, para que sepas guiar a mamá el día de tu nacimiento, para que me des fuerzas y ánimo para poder conseguir ese sueño, y para que también guíes a papá, pues sin él no podremos conseguirlo, ya lo sabes tú también.
Cuando Carlota estaba dentro de mami, como ahora estás tú, mamá preguntaba a su buena amiga Mónica, si se podría querer tanto a otro hijo, como yo quería a Pedro. Ella me dijo que SÍ, que el amor de una mamá es infinito.
Ahora, no puedo preguntarle a ella... pues solo tiene 2 hijos, pero no me hace falta preguntar a nadie para saber que SÍ, que como bien ella me dijo el amor que tengo dentro de mi para vosotros tres es infinito. Y que te quiero con locura, igual que a tus hermanos desde antes de nacer.
Laura JC
lunes, 8 de julio de 2013
Embarazada de nuestro tercer bebé
Demasiados meses sin escribir, pero como el blog es una actividad que realizo por puro placer, siendo de lo más sincera, no he tenido muchas ganas de escribir nada... no tenía inspiración, y coincidiendo con varias cosas muy personales como son exámenes finales de la carrera y mi nuevo embarazo el cual ha anulado mis fases menstruales y ando un poco perdida y sumergida en mi interior de embarazada...
Tomamos una bonita decisión un fin de semana allá por febrero... estando de Carnaval fuera de casa con buenos amigos. Queríamos tener otro bebé, y decidimos no esperar mucho más, por mi carrera, por la edad (sí sí que soy joven... pero yo sé lo que me digo), por Pedro que ya ha cumplido 10, y por varios motivos más.
Este bebé es tan deseado y amado como sus hermanos, pero ha sido él más veloz en llegar. Ese fin de semana de Carnaval en el que yo iba disfrazada al igual que Carlota de Blancanieves, bailaba feliz con mis hijos acompañada de mi copa menstrual, muy feliz. Fueron esos días en los que tras hablar y escuchar tomamos la decisión, y fue también mi última menstruación... con lo que el bebé número 3 también deseaba llegar con muchas ganas y fuerzas a nosotros.
He decidido esperar para hacerlo público, pues antes no me apetecía, aunque sí tenía necesidad de decirlo, preferí mantenerlo en la intimidad de la familia y amigos más allegados. Hoy de casi 22 semanas todo marcha fenomenal, me encuentro genial y sabemos que es un niño. Cosa que ha llenado de felicidad a Pedro, que deseaba con todas sus fuerzas tener un hermanito de su mismo sexo.
Me he encontrado realmente genial, tanto, que es ahora a partir de la semana 19/20 que empiezo a "sentirme" embarazada, y esto también me ha preocupado un poco... Pero me encuentro físicamente tan bien, que solo ahora que ya noto a mi hijo en mi interior estoy empezando a asimilar mi embarazo.
Este embarazo, igual que los otros, me está enseñando mucho. Me ha hecho conocer a mujeres maravillosas que han sufrido como yo 2 cesáreas anteriores, y me ha abierto un mundo nuevo que yo desconocía. Pero este tema será un siguiente post. Si encuentro la inspiración en esta fase tan... neutra? no sé como llamarla, o tan madre...
Mi bebé baila y me hace muy feliz, veo a mis 2 hijos como besan la barriga que ya empieza a notarse considerablemente, y soy muy feliz. La maternidad cambió mi vida hace 10 maravillosos años, cuando yo tenía 22, y por tercera vez me está enseñando tanto. Estoy disfrutando a tope de los tres, y de mi marido. Que está como loco de felicidad también con la llegada del bebé, y que me apoya en todas las decisiones sobre como será nuestro parto.
Os presento a nuestro bebé, en su eco de las 12 semanas, donde sale muy guapo, pues en la de 20 no quiso posar jejeje
Te queremos bebé.
Laura JC
Tomamos una bonita decisión un fin de semana allá por febrero... estando de Carnaval fuera de casa con buenos amigos. Queríamos tener otro bebé, y decidimos no esperar mucho más, por mi carrera, por la edad (sí sí que soy joven... pero yo sé lo que me digo), por Pedro que ya ha cumplido 10, y por varios motivos más.
Este bebé es tan deseado y amado como sus hermanos, pero ha sido él más veloz en llegar. Ese fin de semana de Carnaval en el que yo iba disfrazada al igual que Carlota de Blancanieves, bailaba feliz con mis hijos acompañada de mi copa menstrual, muy feliz. Fueron esos días en los que tras hablar y escuchar tomamos la decisión, y fue también mi última menstruación... con lo que el bebé número 3 también deseaba llegar con muchas ganas y fuerzas a nosotros.
He decidido esperar para hacerlo público, pues antes no me apetecía, aunque sí tenía necesidad de decirlo, preferí mantenerlo en la intimidad de la familia y amigos más allegados. Hoy de casi 22 semanas todo marcha fenomenal, me encuentro genial y sabemos que es un niño. Cosa que ha llenado de felicidad a Pedro, que deseaba con todas sus fuerzas tener un hermanito de su mismo sexo.
Me he encontrado realmente genial, tanto, que es ahora a partir de la semana 19/20 que empiezo a "sentirme" embarazada, y esto también me ha preocupado un poco... Pero me encuentro físicamente tan bien, que solo ahora que ya noto a mi hijo en mi interior estoy empezando a asimilar mi embarazo.
Este embarazo, igual que los otros, me está enseñando mucho. Me ha hecho conocer a mujeres maravillosas que han sufrido como yo 2 cesáreas anteriores, y me ha abierto un mundo nuevo que yo desconocía. Pero este tema será un siguiente post. Si encuentro la inspiración en esta fase tan... neutra? no sé como llamarla, o tan madre...
Mi bebé baila y me hace muy feliz, veo a mis 2 hijos como besan la barriga que ya empieza a notarse considerablemente, y soy muy feliz. La maternidad cambió mi vida hace 10 maravillosos años, cuando yo tenía 22, y por tercera vez me está enseñando tanto. Estoy disfrutando a tope de los tres, y de mi marido. Que está como loco de felicidad también con la llegada del bebé, y que me apoya en todas las decisiones sobre como será nuestro parto.
Os presento a nuestro bebé, en su eco de las 12 semanas, donde sale muy guapo, pues en la de 20 no quiso posar jejeje
Te queremos bebé.
Laura JC
jueves, 19 de julio de 2012
Mis cicatrices de mami
Me duele, me sigue doliendo. Y mucho. Sobre todo en mi fase pre menstrual, la cicatriz de mi última cesárea late con fuerza, dentro y fuera de mi.
Han pasado 8 meses, y me sigue doliendo. Sobre todo el lado izquierdo, me molesta, me tira, me duele. Por dentro, por fuera y en el corazón.
Recuerdo que mi primera cicatriz de mi primera y no deseada cesárea, también me estuvo doliendo bastante, yo creo que años...
Es un sentimiento de tristeza, de rabia, de impotencia, de dolor... de mucho dolor. Dolor por no haber podido parir a mis hijos, por no haberlos podido poner al pecho al momento de nacer... dolor por la separación cruel que sufrí con los dos... (por suerte esto en el Hospital General de Catalunya lo han solucionado, ahora ya no los separan, pero hace 8 meses sí).
Quizás alguna otra mujer me pueda comprender, quizás también se sientan como yo, o se hayan sentido como yo. Como rota, como partida, como artificial... pues no fueron partos naturales, fueron operaciones, repito, nunca deseadas!.
Como dice mi estimada Gemma, debo sanar esa herida, debo curarla, curarme... pero ... ¿cómo?
No se me olvida, no puedo olvidarlo, pues la siento, dentro, fuera, siento como me estira, siento como me dice: "Estoy aquí, soy tu cicatriz"
Recuerdo mis lágrimas al oír la palabra "cesárea", recuerdo como el Dr. me cogió la mano, recuerdo sus ojos... cuando me lo dijo... después de 12 horas intentándolo... sé que hizo lo mejor para mí, para mi cuerpo con una anterior cesárea, y para mi hija. De esto no tengo ni tendré jamás la menor duda.
Confío en él, desde el primer día, siempre lo he hecho. Y jamás me ha fallado.
Pero... mi dolor, ese dolor, él no me lo puede quitar...
Aunque es mayor la alegría que siento al ver a mis hijos juntos, es mucho mayor el amor que siento, el amor que me enseñan cada día, cada minuto, que mi cicatriz. El amor todo lo puede curar, todo. Y yo con mis hijos estoy llena de amor, tan llena que mis cicatrices se hacen pequeñas, muy pequeñas, diminutas, pues el amor las rodea, por dentro y por fuera, las envuelve, y las aparta de mi, las saca de mi razón y de mi corazón, aunque no de mi cuerpo.
Por ellos dejaría que me hicieran una cesárea al día, son mi razón de ser. Por ellos sé, que quise y deseé un parto vaginal, natural, sin estar tumbada, sin... a veces la información nos llega tarde, a veces las circunstancias son otras, a veces el miedo se apodera de nosotros...nos vence, y tomamos decisiones. En los dos casos, la decisión fue operarme, y al menos en el segundo sé que la única y mejor para las dos. En el primero tengo mis dudas... pero debo confiar en aquellas personas que me atendieron aquel precioso día en el que tras una horrible cicatriz nació el ser que más felicidad me daría durante muchos años, Pedro, hasta llegar su hermana y colmarme de amor infinito por ellos, por ambos, y por ver como crecen, juegan, como se aman sin condición.
El dolor se convierte en amor, y así me curo. Me sano, sano mis heridas, heridas de amor, cicatriz de amor. De Pedro el 11 de marzo de 2003 a las 18:18, de Carlota el 23 de noviembre de 2011 a las 17:20.
Laura JC
Han pasado 8 meses, y me sigue doliendo. Sobre todo el lado izquierdo, me molesta, me tira, me duele. Por dentro, por fuera y en el corazón.
Recuerdo que mi primera cicatriz de mi primera y no deseada cesárea, también me estuvo doliendo bastante, yo creo que años...
Es un sentimiento de tristeza, de rabia, de impotencia, de dolor... de mucho dolor. Dolor por no haber podido parir a mis hijos, por no haberlos podido poner al pecho al momento de nacer... dolor por la separación cruel que sufrí con los dos... (por suerte esto en el Hospital General de Catalunya lo han solucionado, ahora ya no los separan, pero hace 8 meses sí).
Quizás alguna otra mujer me pueda comprender, quizás también se sientan como yo, o se hayan sentido como yo. Como rota, como partida, como artificial... pues no fueron partos naturales, fueron operaciones, repito, nunca deseadas!.
Como dice mi estimada Gemma, debo sanar esa herida, debo curarla, curarme... pero ... ¿cómo?
No se me olvida, no puedo olvidarlo, pues la siento, dentro, fuera, siento como me estira, siento como me dice: "Estoy aquí, soy tu cicatriz"
Recuerdo mis lágrimas al oír la palabra "cesárea", recuerdo como el Dr. me cogió la mano, recuerdo sus ojos... cuando me lo dijo... después de 12 horas intentándolo... sé que hizo lo mejor para mí, para mi cuerpo con una anterior cesárea, y para mi hija. De esto no tengo ni tendré jamás la menor duda.
Confío en él, desde el primer día, siempre lo he hecho. Y jamás me ha fallado.
Pero... mi dolor, ese dolor, él no me lo puede quitar...
Aunque es mayor la alegría que siento al ver a mis hijos juntos, es mucho mayor el amor que siento, el amor que me enseñan cada día, cada minuto, que mi cicatriz. El amor todo lo puede curar, todo. Y yo con mis hijos estoy llena de amor, tan llena que mis cicatrices se hacen pequeñas, muy pequeñas, diminutas, pues el amor las rodea, por dentro y por fuera, las envuelve, y las aparta de mi, las saca de mi razón y de mi corazón, aunque no de mi cuerpo.
Por ellos dejaría que me hicieran una cesárea al día, son mi razón de ser. Por ellos sé, que quise y deseé un parto vaginal, natural, sin estar tumbada, sin... a veces la información nos llega tarde, a veces las circunstancias son otras, a veces el miedo se apodera de nosotros...nos vence, y tomamos decisiones. En los dos casos, la decisión fue operarme, y al menos en el segundo sé que la única y mejor para las dos. En el primero tengo mis dudas... pero debo confiar en aquellas personas que me atendieron aquel precioso día en el que tras una horrible cicatriz nació el ser que más felicidad me daría durante muchos años, Pedro, hasta llegar su hermana y colmarme de amor infinito por ellos, por ambos, y por ver como crecen, juegan, como se aman sin condición.
Laura JC
jueves, 24 de mayo de 2012
PARA PEDRO Y CARLOTA
Por vosotros he amado,
por vosotros he reído, he llorado,
de alegría, de tristeza, de emoción,
de sentiros tan adentro
tan míos, siempre míos,
tan nuestros.
De teneros tan cerquita,
de ser míos, solo míos,
de saber que sin vosotros
jamás sería la misma,
de saber que mi latido
pende de vuestra sonrisa.
De amar todo y nada,
de querer tan adentro,
para que no te vayas,
llorar de melancolía
añoranza de sentiros,
siempre en mi, dentro mío.
Anhelo de ese olor,
tan vuestro,
tan mío, solo nuestro
que me hace enloquecer
con todos los sentidos,
de infinito amores míos.
Os he amado desde antes de nacer, y lo seguiré haciendo infinitamente.
Laura JC
por vosotros he reído, he llorado,
de alegría, de tristeza, de emoción,
de sentiros tan adentro
tan míos, siempre míos,
tan nuestros.
De teneros tan cerquita,
de ser míos, solo míos,
de saber que sin vosotros
jamás sería la misma,
de saber que mi latido
pende de vuestra sonrisa.
De amar todo y nada,
de querer tan adentro,
para que no te vayas,
llorar de melancolía
añoranza de sentiros,
siempre en mi, dentro mío.
Anhelo de ese olor,
tan vuestro,
tan mío, solo nuestro
que me hace enloquecer
con todos los sentidos,
de infinito amores míos.
Os he amado desde antes de nacer, y lo seguiré haciendo infinitamente.
Laura JC
lunes, 30 de abril de 2012
Y el Papá ¿qué?
Este es un post que quiero escribir desde hace semanas, pero no encontraba el momento, mi momento.
Desde el embarazo de Carlota empiezo a descubrir mucha información sobre lactancia, sobre crianza con apego, sobre colecho, muchas cosas que leía yo las había hecho con Pedro, pero no sabía que tenían un nombre en concreto.
Pero al leer, tanto en blogs, como en libros, como en distintos foros sobre maternidad, siempre o casi siempre se deja un poco de banda la figura del padre.
Fue entonces, cuando descubrí a Belén y a Pablo, Pre Papá. Y me encantó la idea de regalar a mi marido la camiseta de Papá embarazado.
Mi marido que aún no era padre, estaba viviendo conmigo mi embarazo, y es cierto como pone en el escrito de la camiseta, él también tenía sus sentimientos, sus dudas, sus inquietudes, pues ser padres es cosa de dos desde el inicio.
Desde aquí quiero apoyar a esos Papás, que como Joan Carles, están al lado de la mamá en todo momento, que saben lo que se siente, pues lo sienten contigo, que te cogen la mano en la primera eco, que se emocionan al oír los primeros latidos del bebé...que piensa y busca el nombre con afán... que se preocupa por como saldremos adelante día a día, igual que yo.
Que sostiene el carro, el bolso, la mochila portabebés, los juguetes varios, las llaves y aún puede abrir el maletero con la otra mano...
Que te lleva a miles de tiendas para buscar el gorrito indicado, o el arrullo más bonito...
A esos papás que en el hospital no se separan ni un segundo de ti, ni del bebé, por que no quieren perderse nada, que te colocan el bebé al pecho sin saber muy bien como hacerlo, pero con tanto amor que consiguen hacerlo perfecto.
Recuerdo cuando Joan Carles me dio a Carlota, la primera vez, cuando al fin pude llegar a mi habitación. Cogió a su hija como si llevase toda la vida haciéndolo, con una ternura y un amor indescriptible, muy suave y delicado, y recuerdo como me sentí la mujer más afortunada del mundo por tenerlo a mi lado, y por haberme dado esta niña preciosa.
No me había parado a pensar como sería como padre, pues sabía que sería el mejor padre del mundo. Pero sí es cierto que me sorprendió, y aún hoy casi 6 meses después me sigue sorprendiendo. Pues le cambió su primer pañalito, con su meconio recién hecho y calentito, y lo hizo tan bien, tan bien, que mi madre y yo quedamos maravilladas.
Por supuesto que un hombre sabe cambiar un pañal, no quiero ofender a nadie, pero sí es cierto que él lo hizo tan bien, que parecía que era enfermero de la nursery.
Pues, por estos papis, que sí existen, aunque a veces se eche de menos leer en sitios sobre crianza, o sobre colecho, sus testimonios, o blogs de padres... quiero dedicar este post. Pero sobre todo quiero dedicárselo a Joan Carles, el papi de Carlota, y ayudante en la labor de mami con Pedro, pues convive a diario con él desde los 6 años.
Mi maravilloso marido, que me ha apoyado en todo, que se ha implicado en todo, que no ha faltado a ninguna ecografía, que me acaba de decir que se ha acabado una lavadora...y se dispone a tenderla mientras yo escribo esto...
Lo que sí lamento, y me duele, es que no pudiera vivir el momento del nacimiento de Carlota, pues cuando me llevaron al quirófano, él no pudo entrar.
Pero es un padre implicado y aplicado al 100%, que se vuelve loco para doblar los bodys, pero los dobla. Que quiere criar a nuestra hija con apego, con mucho apego. Que le encanta portear a Carlota, o dormir con ella. Que jamás se queja en las malas noches, a pesar de trabajar al día siguiente muchísimas horas.
A ti cariño, al mejor papi del mundo (junto con el mío), te dedico estas palabras, en honor a todos los papis que como tú friegan, tienden, saben que la ropa se separa para lavar, compran pañales y toallitas cuando ven ofertas, saben la talla de pañal de su bebé, saben donde se guarda su ropita, y un largo etc que quizás antes era una labor más de la mamá, pero por suerte los padres de hoy en día, o al menos Joan Carles sí, están muy implicados en la crianza y la educación de los más pequeños, y esto es algo maravilloso.
Para todos esos padres.

Laura JC
Desde el embarazo de Carlota empiezo a descubrir mucha información sobre lactancia, sobre crianza con apego, sobre colecho, muchas cosas que leía yo las había hecho con Pedro, pero no sabía que tenían un nombre en concreto.
Pero al leer, tanto en blogs, como en libros, como en distintos foros sobre maternidad, siempre o casi siempre se deja un poco de banda la figura del padre.
Fue entonces, cuando descubrí a Belén y a Pablo, Pre Papá. Y me encantó la idea de regalar a mi marido la camiseta de Papá embarazado.
Mi marido que aún no era padre, estaba viviendo conmigo mi embarazo, y es cierto como pone en el escrito de la camiseta, él también tenía sus sentimientos, sus dudas, sus inquietudes, pues ser padres es cosa de dos desde el inicio.
Desde aquí quiero apoyar a esos Papás, que como Joan Carles, están al lado de la mamá en todo momento, que saben lo que se siente, pues lo sienten contigo, que te cogen la mano en la primera eco, que se emocionan al oír los primeros latidos del bebé...que piensa y busca el nombre con afán... que se preocupa por como saldremos adelante día a día, igual que yo.
Que sostiene el carro, el bolso, la mochila portabebés, los juguetes varios, las llaves y aún puede abrir el maletero con la otra mano...
Que te lleva a miles de tiendas para buscar el gorrito indicado, o el arrullo más bonito...
A esos papás que en el hospital no se separan ni un segundo de ti, ni del bebé, por que no quieren perderse nada, que te colocan el bebé al pecho sin saber muy bien como hacerlo, pero con tanto amor que consiguen hacerlo perfecto.
Recuerdo cuando Joan Carles me dio a Carlota, la primera vez, cuando al fin pude llegar a mi habitación. Cogió a su hija como si llevase toda la vida haciéndolo, con una ternura y un amor indescriptible, muy suave y delicado, y recuerdo como me sentí la mujer más afortunada del mundo por tenerlo a mi lado, y por haberme dado esta niña preciosa.
No me había parado a pensar como sería como padre, pues sabía que sería el mejor padre del mundo. Pero sí es cierto que me sorprendió, y aún hoy casi 6 meses después me sigue sorprendiendo. Pues le cambió su primer pañalito, con su meconio recién hecho y calentito, y lo hizo tan bien, tan bien, que mi madre y yo quedamos maravilladas.
Por supuesto que un hombre sabe cambiar un pañal, no quiero ofender a nadie, pero sí es cierto que él lo hizo tan bien, que parecía que era enfermero de la nursery.
Pues, por estos papis, que sí existen, aunque a veces se eche de menos leer en sitios sobre crianza, o sobre colecho, sus testimonios, o blogs de padres... quiero dedicar este post. Pero sobre todo quiero dedicárselo a Joan Carles, el papi de Carlota, y ayudante en la labor de mami con Pedro, pues convive a diario con él desde los 6 años.
Mi maravilloso marido, que me ha apoyado en todo, que se ha implicado en todo, que no ha faltado a ninguna ecografía, que me acaba de decir que se ha acabado una lavadora...y se dispone a tenderla mientras yo escribo esto...
Lo que sí lamento, y me duele, es que no pudiera vivir el momento del nacimiento de Carlota, pues cuando me llevaron al quirófano, él no pudo entrar.
Pero es un padre implicado y aplicado al 100%, que se vuelve loco para doblar los bodys, pero los dobla. Que quiere criar a nuestra hija con apego, con mucho apego. Que le encanta portear a Carlota, o dormir con ella. Que jamás se queja en las malas noches, a pesar de trabajar al día siguiente muchísimas horas.
A ti cariño, al mejor papi del mundo (junto con el mío), te dedico estas palabras, en honor a todos los papis que como tú friegan, tienden, saben que la ropa se separa para lavar, compran pañales y toallitas cuando ven ofertas, saben la talla de pañal de su bebé, saben donde se guarda su ropita, y un largo etc que quizás antes era una labor más de la mamá, pero por suerte los padres de hoy en día, o al menos Joan Carles sí, están muy implicados en la crianza y la educación de los más pequeños, y esto es algo maravilloso.
Para todos esos padres.
Laura JC
jueves, 22 de marzo de 2012
MIS DOS ESTRELLAS
Quiero dedicar este post a mis dos embarazos que no llegaron a término, a mis dos estrellas.
Cuando mi pareja y yo tomamos la decisión de tener un bebé en ningún momento me planteé la idea de que si me quedaba embarazada algo podía salir mal, jamás, ni se me pasó por la cabeza. Quizás fue debido a que con Pedro todo fue genial, nunca tuve ningún problema.
A finales de setiembre de 2010 mi segundo test da positivo (digo segundo por qué el primero fue el de Pedro 8 años atrás), no os podéis imaginar nuestras caras, nuestra ilusión, quería correr, gritar, decirlo a todos mis seres queridos, compartir tanta felicidad!!
Estaba de 6 semanas cuando fuimos a la primera visita, donde me hicieron una eco, mi querido ginecólogo el Dr Jimenez, era la primera vez que me visitaba él, y yo no sabía aún la de visitas que compartiríamos...
Se vio una bolsita, muy pequeña, en un principio todo estaba genial, no había nada extraño, pero es que tampoco me lo planteé, era tanta la felicidad que me invadía que solo pensar que en 9 meses sería mamá otra vez me bastaba.
Nos dio cita para las 8 semanas, y yo seguí mi vida normal, mi trabajo, para aquel entonces daba clases de informática a personas mayores, llevaba cuatro grupos de 15 "abuelitos" encantadores y maravillosos, pero estaba todo el día fuera, y lo combinaba con mis estudios de primero de carrera, que acababan de empezar.
Todo parecía perfecto, lo dijimos a la familia, y a los amigos más allegados, y repito en ningún momento pensé que algo podía fallar, que algo podía marchar mal, nunca se me ocurrió, estaba radiante, feliz, mi hijo Pedro estaba encantado, tendría un hermanito/a que tanto había deseado!
Era viernes, no se me olvidará en la vida. Habíamos quedado con unos amigos, yo los viernes no trabajaba, tenía fiesta, daba clases de lunes a jueves. Recuerdo que me empecé a encontrar muy mal, mucho, me dolía mucho la tripa, y me mareaba. Pero lo achaqué a la tensión de toda la semana, al estrés, y los nervios del trabajo...
Cuando llegamos a casa preparamos una cena, estuvimos compartiendo, y me tuve que sentar en el sofá pues tenía unos pinchazos enormes en el vientre. Algo se retorcía en mi interior, y me asusté, pero nunca llegué a pensar que algo iba mal...
Por la mañana desperté algo mejor, pero cuando fui al lavabo comprobé que mis braguitas se habían teñido de rojo. Esa imagen no se me borrará, el miedo que sentí como una niña pequeña me quedé llorando en el lavabo, no sabía que hacer, no podía levantarme, era como si el mundo se hubiera paralizado, como si solo quedase yo y aquella sangre viva que salía de mi interior... mi pareja (aún no estábamos casados) acudió corriendo al oírme, y de seguida me ayudó a incorporarme, a vestirme y nos fuimos al hospital.
Allí me hacen una eco, y no se ve nada... absolutamente nada, habían pasado 2 semanas desde la primera eco, y según el doctor de urgencias seguía estando de 6 semanas... nos mandó a casa, reposo, y a esperar, pues podría ser que al estar de tan poco fuesen pérdidas normales, o un indicio de aborto. Tuvimos que esperar y nos dio las pautas a seguir, y teníamos que volver a la consulta, que era la visita programa que tenía de las 8 semanas.
En casa, en el sofá, no podía dejar de llorar, por suerte ese fin de semana mi hijo Pedro estaba con su padre, y no tuvo que verme así, como ida, como si no fuese yo, como que me estaban arrancando algo muy grande de mi ser... la pena, la angustia me invadían, no podía pensar, no podía hablar, no quería nada, solo dejar de sangrar... pero no ocurrió... sangré menos, eso sí.
Y al llegar a la consulta, me acompañaban mis padres y mi pareja. Me hizo una eco, y me dijo lo que yo no quería oír... no había bebé, no había nada, no estaba... se había desvanecido, mi amor, mi ilusión, un trozo de mi vida se fueron también con él o ella...
Al día siguiente el gine me intervenía... lloré, lloré sin parar, recuerdo a Carolina, una enfermera de ojos preciosos, que no me soltó la mano en ningún momento, y al anestesista que me dijo: La próxima vez que te pinche será para tener tú bebé, eres joven y estás sana, no te preocupes.
Pero sí me preocupaba, y mucho. El gine me trato con una delicadeza extrema, con unas palabras dulces, con mucho ánimo y actitud positiva, nos dio el alta al pasar varias horas, y nos dijo que esperáramos tres reglas, y que para Reyes de nuevo estaría embarazada...y así fue.
El como me sentí es algo que creo no puedo explicar, es un vacío, es una pena tan grande, un dolor tan hondo, que jamás había experimentado, jamás, es como un duelo, como que algo dentro de ti nunca volverá a ser lo mismo... Y nunca lo fue.
La vida continua, y perdí mi trabajo, pues acabaron los cursos, quedaban dos clases, pero ellos a pesar de entenderme, y respetarme, no volvieron a llamarme nunca más... Esto es algo que no ayuda en nada... Pues ya no había bebé, ya no había trabajo... Más horas para pensar, más horas para lamentarse... no te ayuda nada...
En navidad nos fuimos a París, un viaje maravilloso, donde Joan Carles me pidió matrimonio con un anillo precioso en la Torre Eiffel, que nos hizo animarnos, volver a enamorarnos y salir un poco de la rutina, y de la sensación de angustia por la pérdida. Lo pasamos realmente genial, Pedro estaba encantado, y yo empecé a sonreír.
Como dijo mi querido Dr Jimenez, para Reyes de nuevo quedé embarazada, y mi pensamiento era: Es imposible que nos pase otra vez. Esta vez irá todo bien, tiene que ir bien.
Pero la experiencia nos decía que mejor no alegrarse mucho hasta ir al médico...Me hice el test un lunes, tenía 7 días de falta, dio positivo, mi tercer positivo en mi vida...Puedo decir que nos alegramos, pero no nos brillaban los ojos, ni a él, ni a mi... el miedo invadía nuestros corazones, y por dentro quería saltar... pero no podía.
Me encontraba bien, pero iba al lavabo cada diez minutos...
Volvia a ser viernes, mi pareja estaba en una reunión en Barcelona. Yo estudiaba en casa, pues los exámenes eran en febrero, me quedaba muy poco, y tenía 5 asignaturas, que con mis ánimos había abandonado un poco la carrera, y la verdad los estudios me ayudaron a salir adelante, eso y la sonrisa de mi hijo, y el amor de mi pareja.
Fui al lavabo, estaba esperando que llegaran del cole mis padres con Pedro. Y merendaríamos juntos, ellos sí sabían que volvía a estar embarazada. Pero el niño no.
Fui a lavabo... y otra vez, ¡otra vez! no podía ser, estaba soñando, era una pesadilla, otra vez esa soledad, otra vez algo se me arrancaba de mi interior impidiendo crecer a mi bebé, otra vez la imagen de mis manos teñidas de rojo... grité, grité con fuerza, lloré, sentí mucha rabia y dolor, y me quedé sola, otra vez sentada en el lavabo...
No tuve fuerzas para levantarme, pero al final lo hice... llamé a mi madre llorando, ya estaban llegando a mi casa, en dos minutos estaban allí...
Llamamos a Joan Carles y vino volando de Barcelona... no se lo podía creer...
Fuimos a urgencias, y en la eco no había nada... NADA, otra vez nada, había una gran hemorragia que confirmaba un nuevo aborto, esta vez bioquímico... pero aborto igual.
El dolor que sentí y que siento al recordar estos momentos, el que la gente te diga que es normal, que les pasa a muchas mujeres, que somos jóvenes y tenemos mucho tiempo... de nada me servían, solo para tener más rabia, solo para desear gritar mucho más fuerte, para que mis bebé volviesen a mi, para que anidaran en mi útero dándome la fuerza y la vida... la vida que se me habían arrebatado sin preguntar... sin contar con mis sentimientos, sin pedir permiso...
Esta segunda vez fue duro, pero no dolió de la misma forma, pues solo estuve embarazada conscientemente 5 días... o quizás el dolor de la primera pérdida aún invadía mi corazón y no tenía más lugar para más tristeza...
Decidimos no pensar, no buscar, no contar ni días, ni reglas, ni nada de nada, decidimos preparar nuestra boda, decidí seguir con mi carrera, aferrarme a ella, y a mi familia. Por suerte empecé a hacer sustituciones en una empresa de monitoras de comedor, y me llamaban casi cada semana, eso me animó bastante, me quedé como sustituta oficial en una Llar d'Infants, mi clase era la de los bebés, y allí conocí a una gran educadora y persona Bego.
Era marzo, marzo de 2011, un mes muy importante en nuestras vidas, y no sabíamos que aún lo sería más.
No sabía ni cuanto hacía que no me venía la regla... ni lo quería saber. Pero me empezaron a dar unos dolores fuertes de cabeza, y decidimos hacer un test, pues no quería tomar ningún medicamento bajo ningún concepto.
Estábamos cambiando las sábanas de nuestra cama, y decidimos hacer el test. Lo hicimos y lo dejamos en el baño, seguimos haciendo la cama... no queríamos mirarlo... no quería saberlo... no sé si me dolería más un Sí que un No.
Al final fuimos, y... dio positivo, mi cuarto positivo. Nos abrazamos, pero aunque me duela decirlo... nos abrazamos con tanto miedo, que no hubo lugar a la ilusión, a la alegría, al amor... viví mi primer trimestre con angustia, con impaciencia, con temor... a las 10 semanas se veía perfecto, un bebé pequeñito que bailaba en mi interior...Debo decir que me visitaron cada 15 días y que cada visita era un alivio, pues todo evolucionaba perfecto, el gine me dijo en la primera visita de 7 semanas: Laura esta vez SÍ.
Y así fue, y así es... aquí está encima mío mamando mientras os escribo este post, nuestro bebé Carlota llegó, me acompañó durante 39 semanas y 3 días. Me llenó de felicidad, me devolvió la sonrisa, la alegría, las ganas de luchar, de disfrutar, de ser mamá.
Pero nunca podremos olvidar a las dos estrellas que también acompañaron a mamá, aunque fue poco tiempo, también formaron parte de mi vida, de mi cuerpo, de mi corazón. Desde aquí deciros que os amo pequeñas estrellas!
Laura JC
Cuando mi pareja y yo tomamos la decisión de tener un bebé en ningún momento me planteé la idea de que si me quedaba embarazada algo podía salir mal, jamás, ni se me pasó por la cabeza. Quizás fue debido a que con Pedro todo fue genial, nunca tuve ningún problema.
A finales de setiembre de 2010 mi segundo test da positivo (digo segundo por qué el primero fue el de Pedro 8 años atrás), no os podéis imaginar nuestras caras, nuestra ilusión, quería correr, gritar, decirlo a todos mis seres queridos, compartir tanta felicidad!!
Estaba de 6 semanas cuando fuimos a la primera visita, donde me hicieron una eco, mi querido ginecólogo el Dr Jimenez, era la primera vez que me visitaba él, y yo no sabía aún la de visitas que compartiríamos...
Se vio una bolsita, muy pequeña, en un principio todo estaba genial, no había nada extraño, pero es que tampoco me lo planteé, era tanta la felicidad que me invadía que solo pensar que en 9 meses sería mamá otra vez me bastaba.
Nos dio cita para las 8 semanas, y yo seguí mi vida normal, mi trabajo, para aquel entonces daba clases de informática a personas mayores, llevaba cuatro grupos de 15 "abuelitos" encantadores y maravillosos, pero estaba todo el día fuera, y lo combinaba con mis estudios de primero de carrera, que acababan de empezar.
Todo parecía perfecto, lo dijimos a la familia, y a los amigos más allegados, y repito en ningún momento pensé que algo podía fallar, que algo podía marchar mal, nunca se me ocurrió, estaba radiante, feliz, mi hijo Pedro estaba encantado, tendría un hermanito/a que tanto había deseado!
Era viernes, no se me olvidará en la vida. Habíamos quedado con unos amigos, yo los viernes no trabajaba, tenía fiesta, daba clases de lunes a jueves. Recuerdo que me empecé a encontrar muy mal, mucho, me dolía mucho la tripa, y me mareaba. Pero lo achaqué a la tensión de toda la semana, al estrés, y los nervios del trabajo...
Cuando llegamos a casa preparamos una cena, estuvimos compartiendo, y me tuve que sentar en el sofá pues tenía unos pinchazos enormes en el vientre. Algo se retorcía en mi interior, y me asusté, pero nunca llegué a pensar que algo iba mal...
Por la mañana desperté algo mejor, pero cuando fui al lavabo comprobé que mis braguitas se habían teñido de rojo. Esa imagen no se me borrará, el miedo que sentí como una niña pequeña me quedé llorando en el lavabo, no sabía que hacer, no podía levantarme, era como si el mundo se hubiera paralizado, como si solo quedase yo y aquella sangre viva que salía de mi interior... mi pareja (aún no estábamos casados) acudió corriendo al oírme, y de seguida me ayudó a incorporarme, a vestirme y nos fuimos al hospital.
Allí me hacen una eco, y no se ve nada... absolutamente nada, habían pasado 2 semanas desde la primera eco, y según el doctor de urgencias seguía estando de 6 semanas... nos mandó a casa, reposo, y a esperar, pues podría ser que al estar de tan poco fuesen pérdidas normales, o un indicio de aborto. Tuvimos que esperar y nos dio las pautas a seguir, y teníamos que volver a la consulta, que era la visita programa que tenía de las 8 semanas.
En casa, en el sofá, no podía dejar de llorar, por suerte ese fin de semana mi hijo Pedro estaba con su padre, y no tuvo que verme así, como ida, como si no fuese yo, como que me estaban arrancando algo muy grande de mi ser... la pena, la angustia me invadían, no podía pensar, no podía hablar, no quería nada, solo dejar de sangrar... pero no ocurrió... sangré menos, eso sí.
Y al llegar a la consulta, me acompañaban mis padres y mi pareja. Me hizo una eco, y me dijo lo que yo no quería oír... no había bebé, no había nada, no estaba... se había desvanecido, mi amor, mi ilusión, un trozo de mi vida se fueron también con él o ella...
Al día siguiente el gine me intervenía... lloré, lloré sin parar, recuerdo a Carolina, una enfermera de ojos preciosos, que no me soltó la mano en ningún momento, y al anestesista que me dijo: La próxima vez que te pinche será para tener tú bebé, eres joven y estás sana, no te preocupes.
Pero sí me preocupaba, y mucho. El gine me trato con una delicadeza extrema, con unas palabras dulces, con mucho ánimo y actitud positiva, nos dio el alta al pasar varias horas, y nos dijo que esperáramos tres reglas, y que para Reyes de nuevo estaría embarazada...y así fue.
El como me sentí es algo que creo no puedo explicar, es un vacío, es una pena tan grande, un dolor tan hondo, que jamás había experimentado, jamás, es como un duelo, como que algo dentro de ti nunca volverá a ser lo mismo... Y nunca lo fue.
La vida continua, y perdí mi trabajo, pues acabaron los cursos, quedaban dos clases, pero ellos a pesar de entenderme, y respetarme, no volvieron a llamarme nunca más... Esto es algo que no ayuda en nada... Pues ya no había bebé, ya no había trabajo... Más horas para pensar, más horas para lamentarse... no te ayuda nada...
En navidad nos fuimos a París, un viaje maravilloso, donde Joan Carles me pidió matrimonio con un anillo precioso en la Torre Eiffel, que nos hizo animarnos, volver a enamorarnos y salir un poco de la rutina, y de la sensación de angustia por la pérdida. Lo pasamos realmente genial, Pedro estaba encantado, y yo empecé a sonreír.
Como dijo mi querido Dr Jimenez, para Reyes de nuevo quedé embarazada, y mi pensamiento era: Es imposible que nos pase otra vez. Esta vez irá todo bien, tiene que ir bien.
Pero la experiencia nos decía que mejor no alegrarse mucho hasta ir al médico...Me hice el test un lunes, tenía 7 días de falta, dio positivo, mi tercer positivo en mi vida...Puedo decir que nos alegramos, pero no nos brillaban los ojos, ni a él, ni a mi... el miedo invadía nuestros corazones, y por dentro quería saltar... pero no podía.
Me encontraba bien, pero iba al lavabo cada diez minutos...
Volvia a ser viernes, mi pareja estaba en una reunión en Barcelona. Yo estudiaba en casa, pues los exámenes eran en febrero, me quedaba muy poco, y tenía 5 asignaturas, que con mis ánimos había abandonado un poco la carrera, y la verdad los estudios me ayudaron a salir adelante, eso y la sonrisa de mi hijo, y el amor de mi pareja.
Fui al lavabo, estaba esperando que llegaran del cole mis padres con Pedro. Y merendaríamos juntos, ellos sí sabían que volvía a estar embarazada. Pero el niño no.
Fui a lavabo... y otra vez, ¡otra vez! no podía ser, estaba soñando, era una pesadilla, otra vez esa soledad, otra vez algo se me arrancaba de mi interior impidiendo crecer a mi bebé, otra vez la imagen de mis manos teñidas de rojo... grité, grité con fuerza, lloré, sentí mucha rabia y dolor, y me quedé sola, otra vez sentada en el lavabo...
No tuve fuerzas para levantarme, pero al final lo hice... llamé a mi madre llorando, ya estaban llegando a mi casa, en dos minutos estaban allí...
Llamamos a Joan Carles y vino volando de Barcelona... no se lo podía creer...
Fuimos a urgencias, y en la eco no había nada... NADA, otra vez nada, había una gran hemorragia que confirmaba un nuevo aborto, esta vez bioquímico... pero aborto igual.
El dolor que sentí y que siento al recordar estos momentos, el que la gente te diga que es normal, que les pasa a muchas mujeres, que somos jóvenes y tenemos mucho tiempo... de nada me servían, solo para tener más rabia, solo para desear gritar mucho más fuerte, para que mis bebé volviesen a mi, para que anidaran en mi útero dándome la fuerza y la vida... la vida que se me habían arrebatado sin preguntar... sin contar con mis sentimientos, sin pedir permiso...
Esta segunda vez fue duro, pero no dolió de la misma forma, pues solo estuve embarazada conscientemente 5 días... o quizás el dolor de la primera pérdida aún invadía mi corazón y no tenía más lugar para más tristeza...
Decidimos no pensar, no buscar, no contar ni días, ni reglas, ni nada de nada, decidimos preparar nuestra boda, decidí seguir con mi carrera, aferrarme a ella, y a mi familia. Por suerte empecé a hacer sustituciones en una empresa de monitoras de comedor, y me llamaban casi cada semana, eso me animó bastante, me quedé como sustituta oficial en una Llar d'Infants, mi clase era la de los bebés, y allí conocí a una gran educadora y persona Bego.
Era marzo, marzo de 2011, un mes muy importante en nuestras vidas, y no sabíamos que aún lo sería más.
No sabía ni cuanto hacía que no me venía la regla... ni lo quería saber. Pero me empezaron a dar unos dolores fuertes de cabeza, y decidimos hacer un test, pues no quería tomar ningún medicamento bajo ningún concepto.
Estábamos cambiando las sábanas de nuestra cama, y decidimos hacer el test. Lo hicimos y lo dejamos en el baño, seguimos haciendo la cama... no queríamos mirarlo... no quería saberlo... no sé si me dolería más un Sí que un No.
Y así fue, y así es... aquí está encima mío mamando mientras os escribo este post, nuestro bebé Carlota llegó, me acompañó durante 39 semanas y 3 días. Me llenó de felicidad, me devolvió la sonrisa, la alegría, las ganas de luchar, de disfrutar, de ser mamá.
Pero nunca podremos olvidar a las dos estrellas que también acompañaron a mamá, aunque fue poco tiempo, también formaron parte de mi vida, de mi cuerpo, de mi corazón. Desde aquí deciros que os amo pequeñas estrellas!
Laura JC
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