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lunes, 24 de marzo de 2014

VIOLENCIA OBSTÉTRICA STOP. STOP MALTRATO A LAS MUJERES

Llevo meses leyendo, re-leyendo, historias, relatos sobre partos traumáticos, sobre cesáreas innecesarias, en definitiva leyendo a mujeres.
Me asombro cada día que me informo más, me tengo que parar a respirar, pues los recuerdos de mis propias experiencias también están ahí, los leo, me leo en los relatos de ellas. 

Es difícil encontrar un relato maravilloso, donde la mujer explique lo bien que fue atendida (que sí los hay, pero no son la mayoría). O los que hay son de partos en casa. Aquí hoy, hablamos de partos hospitalarios.
Es complicado encontrar empatía entre el personal que ese día te "toca", y nunca mejor dicho, pues he leído barbaridades de hasta 10 tactos vaginales en pocas horas y de diferentes personas. 
Frases que me han marcado, que resuenan en mi interior, que leo, que escucho, algunas de ellas que yo misma he vivido en mis dos cesáreas:

- Allí entraba mucha gente, ni se presentaban, y todos metían la mano.
- No quería epidural y su respuesta fue: Veremos lo que tardas en pedirla valiente!
- Mientras me hacían la cesárea ellos hablaban del tiempo, de la comida, del fin de semana o de sus vacaciones, como si yo no estuviera allí, como si no fuese mi hijo el que estaba a punto de nacer...
- Entró en la habitación con un palo muy largo, y sin previo aviso me dijo que abriera las piernas, y me rompió la bolsa, esto lo supe al sentir algo cálido por mis piernas tumbada en la cama.
- No me dejaron levantar de la cama.
- No me dejaron beber agua.
- No pude ir al baño.
- Me dijeron: ¿qué te pensabas que era parir eh?
- Me dijeron que tenía que ser cesárea para salvar la vida de mi bebé.
- Me dijeron que no estaba colaborando nada, y que terminaría en cesárea por mi culpa
- Este bebé es muy grande, jamás lo podrás parir.
- Tú misma, es la vida de tu hijo la que está en juego.
- ¿Vas a saber más que yo sobre partos?


Y un largo etc, de relatos que he leído durante mi tercer embarazo, de libros, de historias personales, de blogs de maternidad, y un sinfín de vivencias, experiencias traumáticas de grandes mujeres. 
Que sufrieron/sufrimos el nacimiento de nuestros hijos.

Maltrato físico y emocional. Silencio, tras una cicatriz que no se curará. 

Separaciones, siempre, alejando a la mamá del bebé. Horas que no pasan, sin tu hijo, sin haber parido, sola... una soledad que nunca olvidarás.

Maltrato, sí, físico y emocional a las mujeres. Una forma más de violencia sobre las mujeres. Ejercida tanto por hombres como por mujeres.
Pero proyectada solo en mujeres, las que parimos, nosotras, vosotras, ellas. 


Evidentemente no podemos generalizar, y no todos los profesionales del sector sanitario que atienden partos maltratan. Faltaría más.
Los/las hay de muy buenos, profesionales que no dejan de formarse, profesionales que con gran vocación aman lo que hacen, y que hacen con su trabajo que el momento del nacimiento sea maravilloso.

Hoy este post está dedicado a todas ellas, a mi también, a todas las mujeres que hemos sufrido alguna vez en nuestra vida, o dos veces, o incluso tres, este tipo de violencia.
Hoy este post es para vosotras, compañeras de viaje y camino. Por nuestras lágrimas derramadas incluso años después, por las palabras que tuvimos que soportar, por las malas caras, los gestos, por la incomprensión. Por la soledad, por la separación. 

Porque hay que ser realista y sacar a la luz este tipo de violencia que hemos sufrido, para que no lo sufran nuestras hijas. Para que puedan parir en movimiento, para que puedan parir bailando, para que no corten el cordón hasta que deje de latir, para que puedan alumbrar sus placentas felices con sus bebés en el pecho. Para que puedan parir junto a sus parejas, para que no las separen de sus bebés. Para que vivan su parto sin miedo, para que no se sientan pequeñas, invisibles el día en el que parirán a su/sus hijo/s. 

Nuestras voces deben oírse, por los futuros bebés, por lo que nos robaron, por 
el trato recibido. Esto debe terminar. STOP a la violencia obstétrica, STOP a la violencia machista. Pues la violencia obstétrica también es machista.


Con todo mi amor para todas vosotras, sois muchas, sois yo, no puedo poner vuestros nombres pero sabéis quienes sois, y espero que cada vez seamos menos, hasta que no quede ninguna mujer, hasta que no seamos ninguna, hasta que este tipo de violencia muera para siempre.

Laura JC

viernes, 4 de octubre de 2013

Nacidos por cesárea

Desde antes de quedarme embarazada de mi tercer hijo, ya quise informarme sobre si algún día queríamos tener otro bebé, que recomendaban los ginecólogos para su nacimiento, al tener yo dos cesáreas previas.
Las respuestas que encontré no fueron en absoluto de mi agrado, y estuve casi a punto de creérmelas. Evidentemente las respuestas fueron: UNA TERCERA CESÁREA. Aunque mi ginecólogo sí que me da la oportunidad de intentarlo, pero no puede garantizarme que al llegar al Hospital esté él, y con Carlota también lo "intentamos"... así que no es mi mejor opción, siempre y cuando todo vaya bien. 

Es curioso como vemos de distinta forma las cosas, yo que agradecida escribí una carta dando las gracias por mi segunda cesárea, ahora descubro que con la ayuda adecuada quizás se pudo evitar. 
Bueno no lo descubro exactamente ahora, al quedarme embarazada empieza mi búsqueda, y cada cosa que leo me duele más.
Llegué dilatada de 2 cm al Hospital, en el embarazo de Carlota, en la semana 39 y 3 días.
Fue entrar y mi posición ya no volvió a ser vertical. 
A pesar de que mi hija y yo estábamos bien. De parto o iniciando parto, pero bien.
Me pusieron los monitores, evidentemente, atados a tu barriga, y tu tumbada sin poder hacer ningún movimiento. Me pusieron vías, varias, y con ello oxitocina... 
Me rompieron la bolsa, a pesar de que los monitores eran buenos, y de que yo con unos dolores horribles nunca me quejé. Pero había que "acelerar", no entiendo porque siempre hay prisas en los hospitales...

Total, que si llego a parir vaginal si que hubiera sido un auténtico milagro!!! 
Si es que todo lo que me hicieron fue para justamente no parir... (no digo que lo hicieran queriendo, pero vaya...ayuda para parir vaginal no tuve).

Como dice mi buena amiga Azu, respecto a nuestras lactancias fallidas de nuestros primeros hijos, hicimos la "anti-lactancia", pues con mis partos me hicieron y me dejé hacer (pues parte de responsabilidad tengo, tanto yo como el padre, por no informarnos como es debido) los anti-partos.

No quiero que Diego nazca por cesárea. No queremos. 

Es curioso que yo también naciera por cesárea, y que estando de unas 25 semanas descubrí que mi marido también nació por cesárea. Pues claro, ya de paso le ligaron las trompas a su mamá, que por lo que dice fue su voluntad y la respeto, incluso me animó a que yo hiciera lo mismo... pues es lo que en su momento era lo normal, bueno y ahora en muchos hospitales aún lo sigue siendo. Si es voluntario es totalmente respetable, por supuesto. 

Pero NO, gracias, no es mi caso, ni mi intención que me operen por tercera vez, ni que me liguen absolutamente ninguna trompa.

Pero lo que sí me hace pensar es el hecho de que todos en mi familia hemos nacido por cesárea (entiéndese por familia mis dos hijos, mi marido y yo).
Y que Diego va a ser diferente, que tendrá lo que nosotros no pudimos tener... o al menos que lo vamos a intentar de verdad, con profesionales que creen y demuestran con cada parto que atienden, que las mujeres estamos hechas para parir siempre que nos ayuden y nos dejen libertad.

Diego, al igual que mis otros dos hijos será especial, con cada uno de ellos he aprendido cosas importantes, y cada día soy mejor persona gracias a ellos. Diego nos está enseñando tanto sobre partos, y ojalá sea el afortunado que pueda nacer vaginalmente y pueda ser yo la primera persona que lo toque, que lo abrace, que lo mire y huela junto con su papá y sus hermanos.

Todo va cambiando, y cada vez son más las mujeres que saben y que quieren un parto lo más natural posible.

Espero poder escribir en breves semanas el parto de Diego, y poder decir que en caso de cesárea fue completamente necesaria. 

Diego sé que me guiarás, que me ayudarás para hacerlo bien, que te escucharé en todo momento, y que vas a estar rodeado de las mejores personas que atienden partos en Barcelona en estos momentos. Ahora te prometo disfrutar de estas últimas semanas que nos quedan juntos, siendo solo una persona. 

Laura JC

jueves, 19 de julio de 2012

Mis cicatrices de mami

Me duele, me sigue doliendo. Y mucho. Sobre todo en mi fase pre menstrual, la cicatriz de mi última cesárea late con fuerza, dentro y fuera de mi.
Han pasado 8 meses, y me sigue doliendo. Sobre todo el lado izquierdo, me molesta, me tira, me duele. Por dentro, por fuera y en el corazón. 


Recuerdo que mi primera cicatriz de mi primera y no deseada cesárea, también me estuvo doliendo bastante, yo creo que años... 


Es un sentimiento de tristeza, de rabia, de impotencia, de dolor... de mucho dolor. Dolor por no haber podido parir a mis hijos, por no haberlos podido poner al pecho al momento de nacer... dolor por la separación cruel que sufrí con los dos... (por suerte esto en el Hospital General de Catalunya lo han solucionado, ahora ya no los separan, pero hace 8 meses sí).


Quizás alguna otra mujer me pueda comprender, quizás también se sientan como yo, o se hayan sentido como yo. Como rota, como partida, como artificial... pues no fueron partos naturales, fueron operaciones, repito, nunca deseadas!. 


Como dice mi estimada Gemma, debo sanar esa herida, debo curarla, curarme... pero ... ¿cómo? 


No se me olvida, no puedo olvidarlo, pues la siento, dentro, fuera, siento como me estira, siento como me dice: "Estoy aquí, soy tu cicatriz"


Recuerdo mis lágrimas al oír la palabra "cesárea", recuerdo como el Dr. me cogió la mano, recuerdo sus ojos... cuando me lo dijo... después de 12 horas intentándolo... sé que hizo lo mejor para mí, para mi cuerpo con una anterior cesárea, y para mi hija. De esto no tengo ni tendré jamás la menor duda. 
Confío en él, desde el primer día, siempre lo he hecho. Y jamás me ha fallado.


Pero... mi dolor, ese dolor, él no me lo puede quitar... 




Aunque es mayor la alegría que siento al ver a mis hijos juntos, es mucho mayor el amor que siento, el amor que me enseñan cada día, cada minuto, que mi cicatriz. El amor todo lo puede curar, todo. Y yo con mis hijos estoy llena de amor, tan llena que mis cicatrices se hacen pequeñas, muy pequeñas, diminutas, pues el amor las rodea, por dentro y por fuera, las envuelve, y las aparta de mi, las saca de mi razón y de mi corazón, aunque no de mi cuerpo.


Por ellos dejaría que me hicieran una cesárea al día, son mi razón de ser. Por ellos sé, que quise y deseé un parto vaginal, natural, sin estar tumbada, sin... a veces la información nos llega tarde, a veces las circunstancias son otras, a veces el miedo se apodera de nosotros...nos vence, y tomamos decisiones. En los dos casos, la decisión fue operarme, y al menos en el segundo sé que la única y mejor para las dos. En el primero tengo mis dudas... pero debo confiar en aquellas personas que me atendieron aquel precioso día en el que tras una horrible cicatriz nació el ser que más felicidad me daría durante muchos años, Pedro, hasta llegar su hermana y colmarme de amor infinito por ellos, por ambos, y por ver como crecen, juegan, como se aman sin condición. 


El dolor se convierte en amor, y así me curo. Me sano, sano mis heridas, heridas de amor, cicatriz de amor. De Pedro el 11 de marzo de 2003 a las 18:18, de Carlota el 23 de noviembre de 2011 a las 17:20.




Laura JC