Han pasado 8 meses, y me sigue doliendo. Sobre todo el lado izquierdo, me molesta, me tira, me duele. Por dentro, por fuera y en el corazón.
Recuerdo que mi primera cicatriz de mi primera y no deseada cesárea, también me estuvo doliendo bastante, yo creo que años...
Es un sentimiento de tristeza, de rabia, de impotencia, de dolor... de mucho dolor. Dolor por no haber podido parir a mis hijos, por no haberlos podido poner al pecho al momento de nacer... dolor por la separación cruel que sufrí con los dos... (por suerte esto en el Hospital General de Catalunya lo han solucionado, ahora ya no los separan, pero hace 8 meses sí).
Quizás alguna otra mujer me pueda comprender, quizás también se sientan como yo, o se hayan sentido como yo. Como rota, como partida, como artificial... pues no fueron partos naturales, fueron operaciones, repito, nunca deseadas!.
Como dice mi estimada Gemma, debo sanar esa herida, debo curarla, curarme... pero ... ¿cómo?
No se me olvida, no puedo olvidarlo, pues la siento, dentro, fuera, siento como me estira, siento como me dice: "Estoy aquí, soy tu cicatriz"
Recuerdo mis lágrimas al oír la palabra "cesárea", recuerdo como el Dr. me cogió la mano, recuerdo sus ojos... cuando me lo dijo... después de 12 horas intentándolo... sé que hizo lo mejor para mí, para mi cuerpo con una anterior cesárea, y para mi hija. De esto no tengo ni tendré jamás la menor duda.
Confío en él, desde el primer día, siempre lo he hecho. Y jamás me ha fallado.
Pero... mi dolor, ese dolor, él no me lo puede quitar...
Aunque es mayor la alegría que siento al ver a mis hijos juntos, es mucho mayor el amor que siento, el amor que me enseñan cada día, cada minuto, que mi cicatriz. El amor todo lo puede curar, todo. Y yo con mis hijos estoy llena de amor, tan llena que mis cicatrices se hacen pequeñas, muy pequeñas, diminutas, pues el amor las rodea, por dentro y por fuera, las envuelve, y las aparta de mi, las saca de mi razón y de mi corazón, aunque no de mi cuerpo.
Por ellos dejaría que me hicieran una cesárea al día, son mi razón de ser. Por ellos sé, que quise y deseé un parto vaginal, natural, sin estar tumbada, sin... a veces la información nos llega tarde, a veces las circunstancias son otras, a veces el miedo se apodera de nosotros...nos vence, y tomamos decisiones. En los dos casos, la decisión fue operarme, y al menos en el segundo sé que la única y mejor para las dos. En el primero tengo mis dudas... pero debo confiar en aquellas personas que me atendieron aquel precioso día en el que tras una horrible cicatriz nació el ser que más felicidad me daría durante muchos años, Pedro, hasta llegar su hermana y colmarme de amor infinito por ellos, por ambos, y por ver como crecen, juegan, como se aman sin condición.
Laura JC
